Novelas para leer "Mi futuro y él" Capitulo 5 Fslsas Ilusiones

He quedado con Sophie en la puerta de la biblioteca para ir juntas a bioquímica dentro de 15 minutos y acabo de despertarme. Estoy jodida.

Voy al baño y me lavo la cara y los dientes. Me hago un moño y me visto rápido. Voy corriendo a la cafetería y pido un café para llevar. No me gusta demasiado pero ahora mismo necesito algo que me dé energía.

Cuando llego a la biblioteca saludo a Sophie y vamos a clase. Las horas pasan rápido y pronto llega la clase de Biología celular. Me siento en el mismo sitio que ayer y miro a mi alrededor. Parece que Ethan no ha llegado todavía, ¿vendrá hoy?

Justo en ese momento llega y mis dudas se disipan. Nuestras miradas se cruzan y comienza a andar hacia mí con paso decidido. Desvía la mirada hacia mi izquierda y yo hago lo mismo. Es entonces cuando veo que un chico está acomodando sus cosas en el sitio que hay a mi lado.

—Aparta—le dice Ethan. O mejor dicho, le ordena.
—Yo he llegado primero—dice el chico sin mirarle.
—He dicho que te largues.

Levanta la cabeza y en cuanto lo mira empieza a recoger sus cosas. El pobre chico se levanta y se sienta al final del todo.

—Hola—me dice y lo miro mal.
—Lo que acabas de hacer da asco ¿sabías?
—¿Por qué? Este es mi sitio.
—¿Ah sí? No veo que tenga tu nombre en ningún lado.

Gracias a dios la clase empieza y no tengo que seguir hablando con él...
Claro, cómo si no quisieras hacerlo—me dice mi subconsciente.

—Zoe—me llama Ethan cuando estoy a punto de salir de clase.
—¿Y ahora qué? ¿Me he vuelto a dejar la agenda?
—Sí, te la has vuelto a dejar.
—Ohh, ¿en serio? Estoy empezando a pensar que me la quitas aposta.
—¿Y por qué iba a hacer eso?
—Tú sabrás—digo y me doy la vuelta.

Las tres clases siguientes se me pasan muy rápido y llego a mi habitación agotada, me pongo algo más cómodo y voy a comer a eso de las 7. Bueno, mejor dicho cenar. La verdad es que aún no me acostumbro a los horarios que tienen aquí en Inglaterra.

No sé por qué, pero hoy hay bastante gente y están casi todas las mesas ocupadas. Minutos después consigo encontrar una libre y me siento.

—¿Está ocupado?—preguntan de repente.
—No tranquilo, puedes sentarte.
—Ahh vale, gracias. Soy Ryan, ¿tú cómo te llamas?
—Zoe.
—¿Estudias aquí?
—Sí, estoy en el primer año de medicina.


—¡Qué bien! Yo también estudio medicina pero ya estoy en el segundo curso.
—Vaya, que coincidencia—digo riéndome.
—¿Qué asignatura es la que más te gusta?
—Umm... Creo que biología celular—digo e intento convencerme de que no es solo porque está Ethan.

—A mí me gustaba más anatomía.
—Sí, también está bien.
—Una pregunta, ¿en qué pabellón das biología celular?
—Pues... creo que en el 2.

—¡Yo también! Además estoy en la residencia de al lado ¿tú en cual estas?
—En la que está enfrente de aquí.
—Pues si quieres podríamos quedar algún día para ir—que majo...
—¡Vale! Pero... a lo mejor nuestras horas no coinciden.
—Yo tengo clase lunes, miércoles y jueves.

—Yo lunes, martes, miércoles y viernes. ¿A qué hora las tienes?
—El lunes a las 9:00 y el miércoles a las 7:00
—El miércoles coincidimos, y como además es a primera hora podríamos quedar aquí para desayunar e ir juntos.

—Genial, ¿a las 6:30 te parece bien?
—Sí, perfecto.
—Entonces mañana nos vemos ¿no?
—Exacto, ¡hasta mañana!
—Adiós Zoe.

Subo a mi habitación y me tumbo en la cama. Me quedo mirando al techo y poco a poco voy notando los ojos más pesados.

Me despierto diez minutos antes que ayer porque he quedado con Ryan y no quiero ir hecha un desastre. Eso de madrugar no es lo mío. Me decido por un mono de color rosa palo y me hago un moño alto, por último me pinto los labios y ya estoy lista.

Bajo a la cafetería y veo que ya está sentado.

—¡Hola Ryan! ¿Qué tal?
—Hola Zoe, estás preciosa.
—Muchas gracias, tú también estás muy guapo—bueno, ni que esto fuera una cita.
—Quédate en la mesa para que no nos la quiten y ya voy yo a pedir el desayuno. ¿Qué vas a querer?
—Pues... quiero un vaso de leche, un zumo de naranja y un croissant. Pregunta cuánto es y cuando vuelvas te lo pago.

—No hace falta mujer. No es nada—y antes de que pueda decir nada ya se ha ido a por nuestro desayuno.
No me importa que me inviten, pero no siempre. Soy tradicional pero también soy consciente de que estamos en el siglo XXI y las mujeres podemos pagar, e invitar.


Tardamos poco en desayunar y nos vamos juntos hacia el pabellón de biología.
—Zoe... ¿Podrías darme tu número y así hablamos para ver si quedamos algún día más aparte de los miércoles?—dice acercándome su móvil.
—Claro, por supuesto—lo cojo y marco mi número.

Se lo devuelvo y sonríe.
—Bueno, será mejor que vayamos a clase, se nos está haciendo tarde. Ya hablamos ¿vale? Escríbeme luego y así guardo tu número. Adiós Ryan.

—Adiós Zoe...—me da dos besos y se marcha.

Entro en clase y veo que Ethan ya está sentado, justo al lado de mi sitio, ¿cómo no? Paso por su lado ignorándolo, preparo mis cosas y espero a que el profesor llegue.

Cuando termina lo recojo todo y salgo de clase.
—¡Zoe, espera un momento!—me llama Ethan, ¿qué me habré dejado hoy?
—¿Qué pasa?
—Quería comentarte una cosa...—dice mirando al suelo.
—¿El qué?
—Bueno... Lo cierto es que quiero pedirte un favor.

¿Un favor? ¿Qué clase de favor?
—Emm... Dime de qué se trata y ya te diré si sí o si no.
—Vale... Resulta que mis padres me han pedido que vaya a cenar con ellos esta noche...Y bueno, he pensado en que vinieras conmigo...
—¿Por qué ibas a querer que fuera contigo a cenar con tu familia?

—Pues... Primero porque no conozco a nadie aún... Bueno, a nadie que merezca la pena presentar a mis padres.
No entiendo nada.
—Ethan... No nos conocemos de nada.
—Por favor Zoe, si vienes conmigo te deberé una. Puedes pedirme lo que sea cuando sea.

Vaya, que Ethan me deba un favor en el futuro suena interesante... Pero aun así no quiero meterme demasiado en su vida ¿no?

—¿Puedo pensármelo?
—Es esta noche. ¿Te doy mi número y me das una respuesta en un par de horas?
—Vale.
—Dame tu móvil—dice y se lo doy.

Apunta su número y me lo devuelve.
—Espero tu respuesta entonces—asiento y se marcha
Dos horas más tarde...
Yo:
Vale. Lo haré pero me debes una. Una muy grande 😉

Envío el mensaje y me convenzo a mí misma de que es lo correcto.
Ethan:
Gracias. Te paso a buscar a las 8. ¿Cuál es tu residencia?

Le indico dónde esta y comienzo a prepararme porque ya son las seis y media. Cuando salgo de la ducha voy a la habitación y abro mi armario. No tengo ni idea de cómo debo ir vestida así que decido preguntarle, si no me comeré la cabeza y me cambiaré al menos cinco veces hasta que me decida por algo.

Yo:
¿Cómo se supone que tengo que ir vestida?
Su respuesta no tarda en llegar.
Ethan:
Son bastante pijos así que puedes ir arreglada pero tampoco te pases.
Yo:
¿Tú vas a ir con traje?
Ethan:
Sorpresa.

Sonrío al leer su último mensaje y dejo el móvil. Me rizo el pelo y me pongo un pantalón de vestir de color negro y una blusa blanca de encaje, me pinto la raya y pongo un tono rosado en mis mejillas. Por último me pinto los labios con un color rosa mate permanente. Bajo a las 8 a la puerta de mi residencia y ahí está... Lleva unos vaqueros negros y una camisa de manga corta del mismo color. Reconozco que me habría gustado verlo en traje pero joder, así está guapísimo.

—Hola—me saluda.
—Hola—digo con sorpresa al ver que me abre la puerta de su coche.
—Gracias—contesto cuando ya estamos ambos sentados.
—Estas muy guapa.
—Gracias otra vez... Tú también.
—Lo sé—ese ego...

—¿Y cómo se supone que tengo que actuar?—le pregunto.
—Pues... Te voy a presentar como mi novia.
—¿Qué?

Vaya, eso si que no me lo esperaba.
—A ver tampoco es necesario que finjamos... Se nota que tenemos química, y no creo que te moleste tener que darme un beso.

—Ja, ¿pero cómo te lo puedes tener tan creído?
—Si es mentira niega lo que acabo de decir.
—Por supuesto que lo niego. No me gustas.

JAJAJAJAJA. Claro, claro que no me gusta.
—Bueno, lo que tu digas. Ah, otra cosa, tengo una hermana de 15 años.
—Vale, no importa... Pero ahora que lo dices... Ni siquiera sé cuántos años tienes.
—20 ¿tú 18 verdad?
—Ajá.

—Bueno, ya hemos llegado—nos bajamos del coche, nos damos la mano y me pongo nerviosa enseguida.
Ding, Dong—llama a la puerta y su hermana es quien abre.
—Hola—le da un abrazo rápido a su hermano y después se acerca a mí—Hola, soy Daisy. ¿Tú quién eres?

—Hola Daisy, yo soy Zoe.
—Mi novia—añade Ethan.
—¡Mamá, papá! ¡Ethan tiene novia!—grita desde la puerta.
—Ya vale Daisy—la regaña Ethan—Vamos dentro—dice dirigiéndose a mí.

Vamos al comedor y vemos que ya está la mesa puesta. Sus padres se acercan a nosotros con una sonrisa.

—Hola, soy Mary la madre de Ethan.
—Encantada señora, mi nombre es Zoe.
—Qué bien que mi hijo tenga una novia tan guapa como tú y por favor llámame Mary—dice amable.
—Gracias, Mary—contesto sonriendo.
—Zoe, un nombre muy bonito. Yo soy Paul, el padre de Ethan.

—Encantada.
—¿Cenamos?—pregunta Ethan.
—Claro, sentaros donde queráis.

Vamos hacia la mesa y como es lógico, Ethan y yo nos sentamos juntos. Minutos después viene su familia y sirven la cena.

—Bueno Zoe, ¿estudias en la universidad de aquí?—me pregunta su padre.
—Sí, estoy en primero de medicina.
—Qué bien, ¿vas con ella a clase, hijo?
—Solo a una, pero por eso es mi favorita—dice mirándome. Se ha puesto tan serio que parece que lo dice de verdad.

—Se os ve muy enamorados. Hacía tiempo que no te veía feliz—esto se está volviendo un poco incómodo...

—¿Cómo os conocisteis?—pregunta su hermana. Madre mía...
—Pues llegué a Londres hace dos semanas para instalarme y le conocí en pleno ataque de pánico cuando tuve un problema con el coche que acababa de comprar. Al día siguiente imaginaros mi sorpresa al ver vi que íbamos a clase juntos.
—Fue el típico amor a primera vista que ves en todas esas películas—dice dirigiéndose a su hermana.

Wow, casi me lo creo.
—¡Qué bonito!—grita ella.

Cuando terminamos de cenar vamos al salón y charlamos un rato. Me siento al lado de Ethan y me rodea con su brazo... Estar así es una sensación estupenda pero sé que en cuanto salgamos de aquí todo habrá terminado.

—Oye—nos dice su hermana—no os he visto besaros en toda la noche.
—No hace falta—dice Ethan.
—Sí que hace falta, venga, besaros—¿le beso? ¿Qué hago?
—Vale, pesada—contesta al final y me mira.

Se acerca poco a poco a mí y yo miro sus labios. Cierro los ojos y me besa. Me sorprende sentir que no es un beso frío, es tierno. Cómo si de verdad quisiera dármelo.
—¿Contenta?—pregunta mirando a su hermana.

—Sí.
—Creo que ya nos vamos—dice levantándose—vendremos otro día.
—Vale, adiós Zoe.
—Adiós Daisy.
—Vamos a despedirnos de mis padres.

Cuando llegamos a la cocina Ethan es el primero en hablar.
—Mañana tenemos clase así que vamos a irnos ya, antes de que se haga demasiado tarde.
—Vale hijo. Volved cuando queráis.

Asiento con una sonrisa y salimos de su casa.
—No ha sido tan malo como pensaba—digo mirándole a los ojos.
—Lo cierto es que ha estado bien, pero no quiero que te hagas ilusiones por eso de que nos hayamos besado.
—Por supuesto que no—digo cortante y entro en su coche.

Será imbécil... Bueno, lo cierto es que soy yo quien tiene la culpa. No debería de haber aceptado hacer esto.

—Supongo que ahora te debo una.
—No, no me debes nada. Simplemente haremos como si el día de hoy no hubiera existido. Es lo mejor, al menos para mí—creo que me he sincerado demasiado.

—¿Por qué?

—Déjalo estar Ethan. Solo conduce.

Me mira durante unos segundos y decide hacerme caso.
—Siento si te he hecho pensar cosas que no son—dice cuando estamos llegando.

Por una vez no le contesto. Sé que si lo hago solo empeoraré las cosas entre nosotros y no es como si fuera a poder dejar de verle.

—¿No vas a decir nada?—pregunta.

—No—respondo, y en cuánto para el coche cojo mi bolso y salgo.

Por un lado me hubiera gustado que me hubiese detenido... Pero es mejor así. No quiero volver a pasarlo mal y estoy segura de que si me permitiera conocerlo un poco más me enamoraría de él sin pararme a pensarlo. Un chico como él es todo lo que no quiero, y al mismo tiempo es todo lo que necesito.

Publicar un comentario

0 Comentarios